martes, 29 de noviembre de 2011

Figurín


No había vértices al final de las aristas que pudieran unirla con alguna pertenencia, 
darle bases, nominarla de un modo definido, conceptuarla como cuerpo.
Pero, eso sí, había pájaros que salpicaban y extraían milagrosas lombrices, 
posados en el silencio de sus puntos sin contacto.
Sólo de vez en cuando un caracol henchido de azaleas
babeaba la ilusión de una línea parental que se desvanecía justo al llegar al otro lado.
Endeble, cargaba el sobretodo plateado y arrastraba los encajes genealógicos, desdibujadas las guardas, tenencias y potestades,
Pendía su apenas pubertad del gesto brusco de taparse los oídos.
De tanto en tanto se practicaba un entubamiento y sondeaba en su misma medicina de la infancia: paños, ungüentos y pulcritud.
Entonces repicaba la gota de niña sobre una tecla blanda y, en cuenco sonoro, las manos esperaban.  
Se preguntan, cómo es que aún, y a punta de lengua, tornea un macizo reacio de añares para hacerse pan comido.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Tensando el arco

Un alto en la escritura propia. Diría mejor una elevación absoluta porque en esta entrada se producirá el salto cualitativo que justifique el sentido de esos ojos posados aquí en este instante. 


Detrás de quien siente alegría de escribir hay una lista de autores que van minando su discreto juicio haciéndole creer que hay alguna posibilidad de considerarse un escritor. Así me pasó desde que tengo recuerdo de leer y por eso cada vez que escribo tomo las palabras como si fuesen la cuerda de un arco y apunto hacia esas lecturas. No sé qué sucede pero invariablemente la gravedad se succiona mi flecha.


El primero en mi lista es César Vallejo, a continuación  transcribo versos y estrofas elegidas de su poema Trilce. No tendría problemas con los 140 caracteres del twitter este muchacho, no necesita más para zamparte belleza por la cabeza.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Selección Natural


Busco padres deslenguados y mancos
que toquen con friega de lomo,
prediquen roces con hocico
y muestren sus patas enlodadas.

Busco padres sueltos de cumplir el mandato
de colocar los destinos bajo un puño,
que pongan a reptar su autoridad 
mientras yerguen la suma caricia.


Quiero padres que entreguen abocado la comida
sin que medie ni el aire
alterando el puro don sabroso del instinto.   


Ofrezco brama de padres festejando vigores
que sigan el curso de sus ojos, 
para sacar hijos de la mira 
y llevarlos a que entrenen su propia puntería.


Seres postulantes dejen en remojo toda pose:
aquí el miedo suelta cadena de mordiscos
cuando intuye abusador en falso blando.   


Un enlace para ver por Tomás Santillán y cada uno de los niños invisibles.


   

miércoles, 16 de noviembre de 2011

De curso


El arribo es sin senda de olivos
ni pólvora en los pies.

Luego el ritmo caravana en vilo de lo bello
desafina su andar plagado de intenciones.

Convertidos en partes, vamos por ellas
y una vez en pedazos es virtud morir.

Hora de abastecer a varios y 
prestarse a ser entero en tantos otros.

Nada se ha oído del regreso.


domingo, 6 de noviembre de 2011

Campo Orégano


Reparte de antemano las porciones
y forma triángulos con las advertencias,
en tanto transitan por un vaivén de glotis
las púas envueltas en la crema.

Adiestramiento a cucharadas:
el beso, el reto, el beso, el reto. 

Nacidos a la mesa con traza de dos surcos:
uno que acerca la estocada
otro que aleja la dispensa,
todo por una cotidiana cuota de alimento
que paga caro
el cuerpo anfitrión de la violencia.

Dispositivo


Reservas al significado en sacrificio ante el dios de lo flagrante.
Rigor en la refriega contra la “eternidad de polvo y abandono”.
Memoria de mortero, resabio tras resabio,
jugoso aserrín de menudencias.

Y disueltas en el cuenco, las primicias,
espléndidas después de la tritura,
forman caldo concentrado de custodia.
  
Si agobia el miserable:
comerse la corteza machacada de las cosas
porque allí se esconde más sustancia
que en el opíparo trozo de ternura.


jueves, 3 de noviembre de 2011

Rotonda


Hay algo del esfuerzo por llegar
que es un chorro sucio de demora
en el agua pura de mis planes.

Algo que se  posa en la silla del cráneo
cuando no tiene otro lugar 
y huele a desazón.  

Así hasta que el deseo lo bautice,
la voluntad enmiende su mesura
y se salga por la voz.

Pero si la oreja uterina que fuimos
no pasa al modo lengua,
algo con mordaza
toma asiento
y dibuja otra puerta.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Plato Negado


El secreto de la ausencia te lo puedo contar
porque en tus pérdidas están mis privaciones.

Saboreo la desaparición reeditada
con cambio de letra
y versiones nuevas
del no está. 

Digo la falta y recluto
a multitud de comprensivos, 
llenándoles el  plato de una carne viva
que inducirá al bocado.

Muestro el hollejo
y que imaginen pulpas a punto de estallar
sin que las formas
desvíen el hambre.
  
El secreto suculento de la ausencia pude dártelo
todo con mis dientes así dios me diera pan.  

Cripta


Cada vez que se abren mis cajones
todos callan cuando suenan las alarmas,
algunos miramos hacia abajo
y alguien nos arranca de un brazo apartándonos
de los zumbidos reveladores.       

Gran Reserva


La gema de la palabra habita el ángulo
por donde resbala el sudor
cuando el reacio 
se rinde en reverencia.

Que tu ojo busque el tono condensado
de la idea
goteando
efervescente su auge de las orillas a los cabos.

Distinguí los deslices del olor
y a fosa batiente dale cueva
a los alientos,
sin quebrar lo líquido del poema.

Dejame como final en boca
un trago de los tiempos de crianza,
cuando plenitud era “permiso”
para comerse la fruta lavada por el sol.  

Aplazo


¿Entonces?  quiero dar el perfil que está expatriado
y acariciar mi esfera completa de dominio,
no esperar el tesoro, abrir hoy la despensa.

Pero el dial que resiste en sintonía
es este punto entre lo no tolerable del dolor
y la trinchera que hace el cuerpo frente al hambre.
Cuando el espacio vital de las culpas
abraza el terreno indefenso
voy cambiando perdón por mis quehaceres.    

Y vuelvo a la carga, quiero derrocar ese gobierno,
venirme a mi pronóstico
hacer la aparición.


sábado, 29 de octubre de 2011

Lapso


¡Ah no me digás!
están ahí sentadas y vos a cargo de sujetarla:
si veo los mechones como flamas
que se le enredan en orejas y pestañas. 
La piel de un día entero ya flotó y a su resaca,
se la lleva esa boca de tornado hogareño
que ruge la agonía de sus juegos.
 
¡Ah si te digo!
acá también se acabó el recreo,
quedamos en el tablero sólo nucas estacionadas
compartiendo las espaldas
sin conocer el puntaje.

Precedida del último trino la noche detona:
quiebra la fórmica,
destartala el aluminio,
hace cóncavo el acrílico,
y vos sumergida en píldoras
y ella esperando su turno para un sueño
donde yo no soy reliquia. 


viernes, 28 de octubre de 2011

Cierro pregunta

¿Quiénes debieron extrañarme antes para que hoy
 no me extrañe mi deseo?
¿Dónde no tenía que graduarme para sí aprenderlo?
Si todavía flotaran en las ollas de mi madre:
¿Cuál sería el valor nutricional de mis sueños?
¿Qué es no saber este dolor?



De oficio

Quedar,
cerrados los ojos al olor de las frutillas,
destejido el enredo de ombligo y dedos,
disuelta la memoria
                       en el vicio de anotar las habilidades del olvido,
expuestas las castras del silencio.
Hijos,
hartos de denunciar la falta
                        en formularios
plenas las oficinas de sus objetos perdidos.
Solos,
con suntuosos motivos 
                                    para echar llanto al techo.



Manual


‘Se empieza de abajo, cosiendo expedientes 
y perdiéndose en palacio’    

Torpeza
en  esos dedos
que estrangulan y aprietan dobleces.
Paralítica de manos
practica la cincha,
ejerciendo aire a derechas e izquierdas.
Vencida y desplomada bajo el lazo
lo hurga en perspectiva.
Atenta desentraña
                    mientras
                                la mente atomiza hebras,
                                ubica el pliegue liberado
                                y el aliento
                                desempaña la evidencia.


Desglose

Arrinconar afectos con la desidia como enlace
no responde a la pregunta: dónde estás
sino que, en un juego insufrible y fuera de hora
recrimina: ahí estabas.
El antojo de los acercamientos queda en libertad
cuando el vínculo cumple condena de significado



Ladrillo ciego

“Something there is that doesn't love a wall,
that wants it down”.
Robert Frost



Ciudad
ocioso paladar de lengua muda,
del muro
que lame el pabellón de los hogares,
al cerco
que devuelve despiadado
la tonada de lo que quedó.

Mundo
que no aprende haber vivido bastante dolor.

Logística donde domina cauto olvido
sobre el ángel iletrado de la infancia.


lunes, 24 de octubre de 2011

Encuesta


Dice con quienes anda para que sepan quién es 
y se anuncia como tufo
redoblando esfuerzos
que garantizan la sospecha.

Divaga en forma fluida
ganándose el rechazo en todos los espacios
y disputándole a la mayoría
un legado íntegro de fardos.

Estrato que rellena los recodos de la geología capital
y a su corte deja ver en transversal de capas,
cómo unos descansan su fiereza
en la crueldad cada vez más hospitalaria de los otros.


Tribuno


Desenfunda tentáculos
para enhebrarlos en lucro,
y enarbola escapatorias que flamean
en mástiles de conveniencia.

Su graznido ruge veredictos cuajados
con bendiciones de saliva arcaica
en causas de suprema sonoridad.

Y si calla despoja.

Una garra afila en lo más delgado de la cuerda
mientras la otra
amontona huevos rebosantes
sanos y salvos de su largo brazo.   

sábado, 15 de octubre de 2011

Órbita

Como  a naranjas
hace lo suyo el cielo
con la gran cisterna de hemisferios:
se distrae y la divide,
mientras exprime a más de la mitad
incrustándole un eje por donde sorbe lujo.
Echa a rodar lo que queda en alternancia de satélite
y reedita entre dos polos
la raza de penar en el umbral.

¿Qué otra cosa es sino adviento de miradas el tiempo en pose del mundo?





Un dios adinerado partió su herencia en vida y en lugar de echar a suerte el destino de la moneda, la depositó con toda intención en la balanza de la mitad favorecida.
Prefirió los reinos de estirpes bien vestidas, enjoyadas y palaciegas que le habían rendido un culto escandaloso.
El otro lado se ha quedado apartado, a un costado, desnudo y silencioso contabilizando las estrellas y negociando palcos o plateas para el concierto vespertino de las aves.
Un dios artista sostiene la obra entre sus manos.           
     

Indicadores




En la escala de modos para crear contorno,

la cuna modela el alto calibre del criterio:

dónde ponés el ojo y dónde las balas.

Vale resistirse a entrar en catálogo

hasta volver absurdo todo cálculo.







Harto de índices el poema pregona el alzamiento de anulares. Al estudiado indicador de resultados le opone resistencia internacional y popular: fak iú, no quiero entrar en tus targets, no quiero engrosar tus ratings, no me importan nada tus testers, ni cumplir tus KPI´S*. 

* Keys Performance Indicators: Indicadores claves de desempeño.     

Panóptica

Cansados de gastar la mirada
en lo lindero de la copa,
desconfiamos de la imagen
en los ojos de quien la agita
donde somos giro turbio entre paneles.

¿Por qué mejor no nos derrama y contempla el hilo,
cómo se colorea, gana o pierde fuerza
hasta aquietarnos y ser
lo que puede llevarse a la boca entre dos dedos?    

Propicio enlace entre su placer en ciernes
y nuestra sensualidad sin lupa de lágrimas,
que engendra hijas de la vista
reacias a la máscara,
vacías del costal, desabrigadas.

Antes no ser a que seas la luz de mis ojos, el cristal con que miro, la copa que me contiene, el aire que respiro, los pasos que me llevan y la vida que no tengo. Antes ... que me comas y que vueles.    

Edad Media

Comprendemos que todavía el sustento
circula a través de diligencias sanguíneas    
cuando se huele la filtración
de fermento en las entrañas,         
y esa gana nasal de bodega
tensa los cilios del olfato por deseos
macerados en censura.
Antes del derrumbamiento
bostezamos sobre el andamio de la esencia,
perdemos letra y hacemos pie
en grietas de restauración.
Luego silencio y el alud ...   








A media vida necesitamos cambiar el aire.
El pedaleo en escalada se detiene brusco y al deshacernos de la carga el giro en falso sacude todo el esqueleto. 
Poema para redimir la segunda mitad: regular la carga, imprimir un nuevo ritmo y seguir en carrera.         

Ajedrea


Appetizers
Tres sorbos relajan la membrana acuosa
que avanza a través de fortalezas esmaltadas,
se deja vencer por la segunda ronda de tragos
y permite la invasión hacia los entornos.

Main
En canastas moradas se desmoronan moluscos
acariciados por aromas licuados de cilantro.
Las palabras amargan al oído
 y evaden la ocasión de mencionar.

El glasé suaviza la tentación de decir sin pelos
que llega en reflujo a las papilas,
pero otro idioma anticipa la ofensa
y se cuelan eufemismos  
como lanzas sobre el plato.


Desserts
Marquesa y Perfección de chocolate desparramadas,
los hilvanes de voz derretidos en esa red viscosa, liquidada y tibia.
Son dos reyes mordaces,
encerrados en sus torres
sin senda de olivos
ni pólvora en los pies.
           
Sobremesa
Contonea en los bordes la infusión
y apenas palma entre narices
les quema vapor del sigilo.   






 
La carta de platos del poema llena la boca, distrae la lengua y bloquea el paladar. La cueva sonora permanece inundada de alimentos, la boca llena y cerrada, la lengua atenazada de sabores y las cuerdas vocales empastadas de azúcares. Hay un tirano armado de pan que tapa la boca y llena la panza para contentar al corazón a costa de tragárselo todo y callar. En el poema hay un hechizo, las palabras fueron convertidas en silencio de comida. Pero el beso que disuelve la maldición no será realizado hasta que ajedrea* cure la enfermedad de los labios.  




*Ajedrea es un hierba que se usa como condimento, también en infusiones por su efecto medicinal.

La marca

Rojos y verdes húmedos
sobre un terreno oportuno:
es el panorama de la inmolación.

Con media sonrisa al acecho
punza los colores
y ávido de probar el líquido esquivo
apura los cortes que presagian.

Víctima del regodeo
el apéndice carne asoma
con su visera córnea
sin dejarse tocar.

Un concierto de quiebres
estaquea el tablado
y queda cautiva la savia
de relleno entre sus marcas.

Son consuelos al descuartizamiento
el viaje del aire por los labios
y el jarabe fértil de la encía.


  

Mi tabla de picar y sus surcos, el plano donde apoyo cotidianamente la mirada, un campo de batalla colorido y aromático, chorreante y peligroso, terreno recio abonado por derramamientos.
Por las marcas que envejecen la tabla se cuelan jugos, unos sobre otros, penetrando hacia un núcleo recóndito donde forman una nueva materia misteriosa. Como las capas de la tierra encerrando los restos de guerra a la espera de un mundo sin filos que ya no le entregue más muertes.  

viernes, 14 de octubre de 2011

A pulir de mano


Liar especias para ser tu alimento
no obedece al sentido en que vos les das ubicación en la alacena.
El modo en que las pizcas se embeben unas de las otras
en aras de lo que te comés,
lo saben al dedillo
sólo índice y pulgar.