viernes, 6 de abril de 2012

El Penar



mi mansión melancolía, de cuando en estatura no superaba dos de esos escalones y podía subirlos sólo apoyando pies y manos. 
de cuando me enrrollaba en las cortinas al atardecer y si tenía que trasladarme  de un cuarto a otro de la casa lo hacía pegada a las paredes. lo único amigable era la escalerita del costado a la izquierda que llevaba a la cocina y a los brazos de alguna señora con olor a masa frita que rezongaba porque era peligroso subir por ahí sin baranda. como Claire y Justine tantas veces habré mirado el cielo buscando ...



    

martes, 3 de abril de 2012

Melancholia o como la depresión no es más que la conciencia clara y cierta de la inminente desaparición.

  

Se me había escapado esta obra de Von Trier. La película empezó así y desde el sillón de mi casa, sentada sobre la guata mullida y tapizada de mi rutina, sonando ruidos caseros alrededor, aún sin apagar la última luz delatora de vida real y sin saber en absoluto de que se trataba salvo el título y los actores. Ningún "pero" impidió que inmediatamente sufra el desdoblamiento que siempre busco y poco encuentro. Esa riqueza maravillosa de ser la que mira y también la que penetra el arte. No se logra esto sino desde la identificación con la obra y todavía sigo relamiéndome de que exista la posibilidad de olvidarla y volver a encontrarla.
Desde ese primer instante supe que la depresión flotaba en la atmósfera de la astronomía, como también hubiese flotado en cualquier otra que Von Trier hubiese querido utilizar.
La depresión siempre es conciencia de la muerte. Es no querer y sí querer morir. Es sonreir, sonreir, sonreir para huir, huir, huir. Es querer que te busquen pero no te encuentren. Es un demorar eterno hasta que llegue de una vez algo que lo detenga. Siempre es quedarse dormido a los pies del sueño de un niño. Nunca es terminar lo que se empieza. Y en el último instante ... espero ... que sea recuperar toda la fuerza, la belleza y la magia de esta vida.

martes, 29 de noviembre de 2011

Figurín


No había vértices al final de las aristas que pudieran unirla con alguna pertenencia, 
darle bases, nominarla de un modo definido, conceptuarla como cuerpo.
Pero, eso sí, había pájaros que salpicaban y extraían milagrosas lombrices, 
posados en el silencio de sus puntos sin contacto.
Sólo de vez en cuando un caracol henchido de azaleas
babeaba la ilusión de una línea parental que se desvanecía justo al llegar al otro lado.
Endeble, cargaba el sobretodo plateado y arrastraba los encajes genealógicos, desdibujadas las guardas, tenencias y potestades,
Pendía su apenas pubertad del gesto brusco de taparse los oídos.
De tanto en tanto se practicaba un entubamiento y sondeaba en su misma medicina de la infancia: paños, ungüentos y pulcritud.
Entonces repicaba la gota de niña sobre una tecla blanda y, en cuenco sonoro, las manos esperaban.  
Se preguntan, cómo es que aún, y a punta de lengua, tornea un macizo reacio de añares para hacerse pan comido.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Tensando el arco

Un alto en la escritura propia. Diría mejor una elevación absoluta porque en esta entrada se producirá el salto cualitativo que justifique el sentido de esos ojos posados aquí en este instante. 


Detrás de quien siente alegría de escribir hay una lista de autores que van minando su discreto juicio haciéndole creer que hay alguna posibilidad de considerarse un escritor. Así me pasó desde que tengo recuerdo de leer y por eso cada vez que escribo tomo las palabras como si fuesen la cuerda de un arco y apunto hacia esas lecturas. No sé qué sucede pero invariablemente la gravedad se succiona mi flecha.


El primero en mi lista es César Vallejo, a continuación  transcribo versos y estrofas elegidas de su poema Trilce. No tendría problemas con los 140 caracteres del twitter este muchacho, no necesita más para zamparte belleza por la cabeza.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Selección Natural


Busco padres deslenguados y mancos
que toquen con friega de lomo,
prediquen roces con hocico
y muestren sus patas enlodadas.

Busco padres sueltos de cumplir el mandato
de colocar los destinos bajo un puño,
que pongan a reptar su autoridad 
mientras yerguen la suma caricia.


Quiero padres que entreguen abocado la comida
sin que medie ni el aire
alterando el puro don sabroso del instinto.   


Ofrezco brama de padres festejando vigores
que sigan el curso de sus ojos, 
para sacar hijos de la mira 
y llevarlos a que entrenen su propia puntería.


Seres postulantes dejen en remojo toda pose:
aquí el miedo suelta cadena de mordiscos
cuando intuye abusador en falso blando.   


Un enlace para ver por Tomás Santillán y cada uno de los niños invisibles.


   

miércoles, 16 de noviembre de 2011

De curso


El arribo es sin senda de olivos
ni pólvora en los pies.

Luego el ritmo caravana en vilo de lo bello
desafina su andar plagado de intenciones.

Convertidos en partes, vamos por ellas
y una vez en pedazos es virtud morir.

Hora de abastecer a varios y 
prestarse a ser entero en tantos otros.

Nada se ha oído del regreso.


domingo, 6 de noviembre de 2011

Campo Orégano


Reparte de antemano las porciones
y forma triángulos con las advertencias,
en tanto transitan por un vaivén de glotis
las púas envueltas en la crema.

Adiestramiento a cucharadas:
el beso, el reto, el beso, el reto. 

Nacidos a la mesa con traza de dos surcos:
uno que acerca la estocada
otro que aleja la dispensa,
todo por una cotidiana cuota de alimento
que paga caro
el cuerpo anfitrión de la violencia.