miércoles, 16 de noviembre de 2011

De curso


El arribo es sin senda de olivos
ni pólvora en los pies.

Luego el ritmo caravana en vilo de lo bello
desafina su andar plagado de intenciones.

Convertidos en partes, vamos por ellas
y una vez en pedazos es virtud morir.

Hora de abastecer a varios y 
prestarse a ser entero en tantos otros.

Nada se ha oído del regreso.





¿Qué haremos con los arcos de triunfo, las puertas de todo noble material, portales, tronos y dignidades cuando se termine la esperanza de atravesarlos para merecer la libertad, el honor y las insignias? 
¿Qué muerte preferirán los dinteles antes que el oprobio de ya no ser cruzados con algún ansia de conquista o reconquista? 
Lo humano le ha perdido el respeto a la línea divisoria y eso a la puerta le quita la razón de goznes, cerraduras y sonido penumbral.
Es momento de reciclar senderos antes que a ellos también les toque la inutilidad por desaparición de pies en la tierra.       

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