Reservas al significado en sacrificio ante el dios de lo flagrante.
Rigor en la refriega contra la “eternidad de polvo y abandono”.
Memoria de mortero, resabio tras resabio,
jugoso aserrín de menudencias.
Y disueltas en el cuenco, las primicias,
espléndidas después de la tritura,
forman caldo concentrado de custodia.
Si agobia el miserable:
comerse la corteza machacada de las cosas
porque allí se esconde más sustancia
que en el opíparo trozo de ternura.El modo de abordar la escritura es lo que propicia un estilo.
Calar hondo en ese mecanismo y buscarle los orígenes, acercar la nariz a la sustancia de la que esta hecho y percibir de dónde provienen sus aromas. En esa búsqueda olfateo: una capa huele ácida, otra rancia y más atrás etílica.
Persigo aún la antigua capa placentaria y su olor misterioso del que quisiera impregnarme y tomar células reparadoras de palabras tumorosas.
Con lo que tengo hago bollos de escritura y me los trago mientras oprimo las aletas de mi nariz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu lectura y bienvenida a tus palabras