sábado, 29 de octubre de 2011

Lapso


¡Ah no me digás!
están ahí sentadas y vos a cargo de sujetarla:
si veo los mechones como flamas
que se le enredan en orejas y pestañas. 
La piel de un día entero ya flotó y a su resaca,
se la lleva esa boca de tornado hogareño
que ruge la agonía de sus juegos.
 
¡Ah si te digo!
acá también se acabó el recreo,
quedamos en el tablero sólo nucas estacionadas
compartiendo las espaldas
sin conocer el puntaje.

Precedida del último trino la noche detona:
quiebra la fórmica,
destartala el aluminio,
hace cóncavo el acrílico,
y vos sumergida en píldoras
y ella esperando su turno para un sueño
donde yo no soy reliquia. 


viernes, 28 de octubre de 2011

Cierro pregunta

¿Quiénes debieron extrañarme antes para que hoy
 no me extrañe mi deseo?
¿Dónde no tenía que graduarme para sí aprenderlo?
Si todavía flotaran en las ollas de mi madre:
¿Cuál sería el valor nutricional de mis sueños?
¿Qué es no saber este dolor?



De oficio

Quedar,
cerrados los ojos al olor de las frutillas,
destejido el enredo de ombligo y dedos,
disuelta la memoria
                       en el vicio de anotar las habilidades del olvido,
expuestas las castras del silencio.
Hijos,
hartos de denunciar la falta
                        en formularios
plenas las oficinas de sus objetos perdidos.
Solos,
con suntuosos motivos 
                                    para echar llanto al techo.



Manual


‘Se empieza de abajo, cosiendo expedientes 
y perdiéndose en palacio’    

Torpeza
en  esos dedos
que estrangulan y aprietan dobleces.
Paralítica de manos
practica la cincha,
ejerciendo aire a derechas e izquierdas.
Vencida y desplomada bajo el lazo
lo hurga en perspectiva.
Atenta desentraña
                    mientras
                                la mente atomiza hebras,
                                ubica el pliegue liberado
                                y el aliento
                                desempaña la evidencia.


Desglose

Arrinconar afectos con la desidia como enlace
no responde a la pregunta: dónde estás
sino que, en un juego insufrible y fuera de hora
recrimina: ahí estabas.
El antojo de los acercamientos queda en libertad
cuando el vínculo cumple condena de significado



Ladrillo ciego

“Something there is that doesn't love a wall,
that wants it down”.
Robert Frost



Ciudad
ocioso paladar de lengua muda,
del muro
que lame el pabellón de los hogares,
al cerco
que devuelve despiadado
la tonada de lo que quedó.

Mundo
que no aprende haber vivido bastante dolor.

Logística donde domina cauto olvido
sobre el ángel iletrado de la infancia.


lunes, 24 de octubre de 2011

Encuesta


Dice con quienes anda para que sepan quién es 
y se anuncia como tufo
redoblando esfuerzos
que garantizan la sospecha.

Divaga en forma fluida
ganándose el rechazo en todos los espacios
y disputándole a la mayoría
un legado íntegro de fardos.

Estrato que rellena los recodos de la geología capital
y a su corte deja ver en transversal de capas,
cómo unos descansan su fiereza
en la crueldad cada vez más hospitalaria de los otros.


Tribuno


Desenfunda tentáculos
para enhebrarlos en lucro,
y enarbola escapatorias que flamean
en mástiles de conveniencia.

Su graznido ruge veredictos cuajados
con bendiciones de saliva arcaica
en causas de suprema sonoridad.

Y si calla despoja.

Una garra afila en lo más delgado de la cuerda
mientras la otra
amontona huevos rebosantes
sanos y salvos de su largo brazo.   

sábado, 15 de octubre de 2011

Órbita

Como  a naranjas
hace lo suyo el cielo
con la gran cisterna de hemisferios:
se distrae y la divide,
mientras exprime a más de la mitad
incrustándole un eje por donde sorbe lujo.
Echa a rodar lo que queda en alternancia de satélite
y reedita entre dos polos
la raza de penar en el umbral.

¿Qué otra cosa es sino adviento de miradas el tiempo en pose del mundo?





Un dios adinerado partió su herencia en vida y en lugar de echar a suerte el destino de la moneda, la depositó con toda intención en la balanza de la mitad favorecida.
Prefirió los reinos de estirpes bien vestidas, enjoyadas y palaciegas que le habían rendido un culto escandaloso.
El otro lado se ha quedado apartado, a un costado, desnudo y silencioso contabilizando las estrellas y negociando palcos o plateas para el concierto vespertino de las aves.
Un dios artista sostiene la obra entre sus manos.           
     

Indicadores




En la escala de modos para crear contorno,

la cuna modela el alto calibre del criterio:

dónde ponés el ojo y dónde las balas.

Vale resistirse a entrar en catálogo

hasta volver absurdo todo cálculo.







Harto de índices el poema pregona el alzamiento de anulares. Al estudiado indicador de resultados le opone resistencia internacional y popular: fak iú, no quiero entrar en tus targets, no quiero engrosar tus ratings, no me importan nada tus testers, ni cumplir tus KPI´S*. 

* Keys Performance Indicators: Indicadores claves de desempeño.     

Panóptica

Cansados de gastar la mirada
en lo lindero de la copa,
desconfiamos de la imagen
en los ojos de quien la agita
donde somos giro turbio entre paneles.

¿Por qué mejor no nos derrama y contempla el hilo,
cómo se colorea, gana o pierde fuerza
hasta aquietarnos y ser
lo que puede llevarse a la boca entre dos dedos?    

Propicio enlace entre su placer en ciernes
y nuestra sensualidad sin lupa de lágrimas,
que engendra hijas de la vista
reacias a la máscara,
vacías del costal, desabrigadas.

Antes no ser a que seas la luz de mis ojos, el cristal con que miro, la copa que me contiene, el aire que respiro, los pasos que me llevan y la vida que no tengo. Antes ... que me comas y que vueles.    

Edad Media

Comprendemos que todavía el sustento
circula a través de diligencias sanguíneas    
cuando se huele la filtración
de fermento en las entrañas,         
y esa gana nasal de bodega
tensa los cilios del olfato por deseos
macerados en censura.
Antes del derrumbamiento
bostezamos sobre el andamio de la esencia,
perdemos letra y hacemos pie
en grietas de restauración.
Luego silencio y el alud ...   








A media vida necesitamos cambiar el aire.
El pedaleo en escalada se detiene brusco y al deshacernos de la carga el giro en falso sacude todo el esqueleto. 
Poema para redimir la segunda mitad: regular la carga, imprimir un nuevo ritmo y seguir en carrera.         

Ajedrea


Appetizers
Tres sorbos relajan la membrana acuosa
que avanza a través de fortalezas esmaltadas,
se deja vencer por la segunda ronda de tragos
y permite la invasión hacia los entornos.

Main
En canastas moradas se desmoronan moluscos
acariciados por aromas licuados de cilantro.
Las palabras amargan al oído
 y evaden la ocasión de mencionar.

El glasé suaviza la tentación de decir sin pelos
que llega en reflujo a las papilas,
pero otro idioma anticipa la ofensa
y se cuelan eufemismos  
como lanzas sobre el plato.


Desserts
Marquesa y Perfección de chocolate desparramadas,
los hilvanes de voz derretidos en esa red viscosa, liquidada y tibia.
Son dos reyes mordaces,
encerrados en sus torres
sin senda de olivos
ni pólvora en los pies.
           
Sobremesa
Contonea en los bordes la infusión
y apenas palma entre narices
les quema vapor del sigilo.   






 
La carta de platos del poema llena la boca, distrae la lengua y bloquea el paladar. La cueva sonora permanece inundada de alimentos, la boca llena y cerrada, la lengua atenazada de sabores y las cuerdas vocales empastadas de azúcares. Hay un tirano armado de pan que tapa la boca y llena la panza para contentar al corazón a costa de tragárselo todo y callar. En el poema hay un hechizo, las palabras fueron convertidas en silencio de comida. Pero el beso que disuelve la maldición no será realizado hasta que ajedrea* cure la enfermedad de los labios.  




*Ajedrea es un hierba que se usa como condimento, también en infusiones por su efecto medicinal.

La marca

Rojos y verdes húmedos
sobre un terreno oportuno:
es el panorama de la inmolación.

Con media sonrisa al acecho
punza los colores
y ávido de probar el líquido esquivo
apura los cortes que presagian.

Víctima del regodeo
el apéndice carne asoma
con su visera córnea
sin dejarse tocar.

Un concierto de quiebres
estaquea el tablado
y queda cautiva la savia
de relleno entre sus marcas.

Son consuelos al descuartizamiento
el viaje del aire por los labios
y el jarabe fértil de la encía.


  

Mi tabla de picar y sus surcos, el plano donde apoyo cotidianamente la mirada, un campo de batalla colorido y aromático, chorreante y peligroso, terreno recio abonado por derramamientos.
Por las marcas que envejecen la tabla se cuelan jugos, unos sobre otros, penetrando hacia un núcleo recóndito donde forman una nueva materia misteriosa. Como las capas de la tierra encerrando los restos de guerra a la espera de un mundo sin filos que ya no le entregue más muertes.  

viernes, 14 de octubre de 2011

A pulir de mano


Liar especias para ser tu alimento
no obedece al sentido en que vos les das ubicación en la alacena.
El modo en que las pizcas se embeben unas de las otras
en aras de lo que te comés,
lo saben al dedillo
sólo índice y pulgar.