“Something there is that doesn't love a wall,
that wants it down”. Robert Frost
that wants it down”. Robert Frost
Ciudad
ocioso paladar de lengua muda,
del muro
que lame el pabellón de los hogares,
al cerco
que devuelve despiadado
la tonada de lo que quedó.
Mundo
que no aprende haber vivido bastante dolor.
Logística donde domina cauto olvido
sobre el ángel iletrado de la infancia.
¡Ay! los muros!, ¡Ay! el ladrillo vivo que lo erige.
Cuando el muro esconde crueldad y muerte, laceración y espanto, indignidad y perversión, el muro deja de existir, cae de lástima y horror. Entonces los que no vimos ni oímos no quisimos ver ni oir, ya dejemos de echarle las culpas: al silencio, al miedo, a la cultura, a la época, a la política, a los medios, a la religión, al vecino o al muro.
La próxima vez como los niños, nada de cautela: ver, oir, decir y no olvidar.
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