¿Entonces? quiero dar el perfil que está expatriado
y acariciar mi esfera completa de dominio,
no esperar el tesoro, abrir hoy la despensa.
Pero el dial que resiste en sintonía
es este punto entre lo no tolerable del dolor
y la trinchera que hace el cuerpo frente al hambre.
Cuando el espacio vital de las culpas
abraza el terreno indefenso
voy cambiando perdón por mis quehaceres.
Y vuelvo a la carga, quiero derrocar ese gobierno,
venirme a mi pronóstico
hacer la aparición.
El debate de dos fuerzas opositoras, una enquistada en el poder y la otra enarbolada en un discurso inactivo que gesticula sin depredar. La consistencia de parásito en una sobre la otra. La acción de una, reverencia el alto ideario de la otra.
Creo que nuestro nombres, de tanto decirlos, de tanto escribirlos, de tanto escucharlos calan su significado y terminamos teniendo ese sabor.
Mi nombre traducido en sentido rezaría en una lápida de este modo: aquí yace una mujer llamada gloria guardada.
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